La Policía Federal Argentina desbarató un posible ataque escolar en el barrio porteño de Caballito al allanar el domicilio de un adolescente que, según la investigación, planificaba cometer una masacre en su antigua escuela luego de sufrir situaciones de bullying.
El operativo fue realizado por el Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista de la Superintendencia de Investigaciones Federales, bajo los lineamientos del Ministerio de Seguridad de la Nación, en el marco de una causa impulsada por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°1, a cargo de la jueza María Servini, con intervención de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), conducida por el fiscal Horacio Azzolín.

La investigación se originó a partir de un informe del FBI enviado a través de su oficina en la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, que alertó sobre un usuario de la red social X (ex Twitter) que amenazaba con cometer un tiroteo en su ex colegio durante el mes de noviembre.
Tras un exhaustivo trabajo de inteligencia, análisis de fuentes abiertas (OSINT) y tareas de campo, los detectives lograron identificar al responsable de la cuenta, determinando que se trataba de un menor residente en Caballito. El joven difundía contenidos de extrema derecha, apologías al nazismo y la figura de atacantes múltiples, lo que encendió las alertas de las autoridades.
Durante el allanamiento, los agentes secuestraron armas de aire comprimido, municiones, cuchillos, equipos de comunicación, botellas tipo “molotov” y una importante cantidad de dispositivos tecnológicos. Además, se hallaron anotaciones con un plan de ataque detallado y una carta suicida, junto a armas de juguete intervenidas con nombres de tiradores en masa como Brenton Tarrant, Anders Breivik y Rafael Solich (“Pan Triste”), además de simbología neonazi y material antisemita.
Según fuentes policiales, este es el décimo caso en los últimos dos años en Argentina en el que menores de edad aparecen involucrados en hechos de esta naturaleza, lo que refuerza la preocupación por la difusión de contenidos violentos y extremistas en entornos digitales.





