Ingeniero Budge

Le dio un abrazo, lo ejecutó a balazos y escapó corriendo

Primero le dio un abrazo. Se fue. Y volvió dos minutos despúes, para dispararle ocho veces con una pistola, mientras la víctima estaba sentada en la butaca trasera de un viejo Ford Falcon, en Ingeniero Budge.

Varios disparos dieron en el rente de la casa, donde estaba la madre de Ojeda; otros en el auto, pero uno atravesó el parabrisas e impactó en la frente de la víctima. Luego, el homicida se fue corriendo y hasta baleó una de las luminarias de la esquina de la calle Saladillo al 2000. Desde entonces, nada se sabe de él.

El caso es investigado por el fiscal Ricardo Silvestrini, de la UFI N°11 de Lomas de Zamora.

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